La disfunción eréctil, comúnmente denominada DE, se caracteriza por la incapacidad de conseguir y mantener una erección suficiente para la actividad sexual. A veces puede denominarse impotencia, y es una afección de la que muchos hombres pueden sentirse avergonzados, a pesar de ser tan común.
Los criterios diagnósticos de la disfunción eréctil se detallan en la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM V). Para que un problema eréctil se diagnostique oficialmente como DE, debe persistir durante al menos seis meses.
La duración de la disfunción eréctil puede ser variable.
La longevidad de este trastorno depende en gran medida de sus causas subyacentes. En algunos casos, dependiendo de las causas subyacentes, se puede padecer disfunción eréctil durante toda la vida.
Existen múltiples factores que pueden conducir al desarrollo de la disfunción eréctil:
Varias opciones de estilo de vida y trastornos psicológicos pueden desempeñar un papel importante en la aparición o el agravamiento de la disfunción eréctil:
Existen varias modalidades de tratamiento para la disfunción eréctil:
También cabe mencionar un estudio de la revista Journal of Sexual Medicine, en el que se observó una tasa de remisión del 29% al cabo de 5 años, lo que pone de relieve la naturaleza variable de la afección y el potencial de mejora con un tratamiento adecuado.
Es esencial que toda persona que experimente síntomas persistentes de disfunción eréctil consulte a un profesional sanitario. Especialmente si uno es incapaz de mantener una erección el tiempo suficiente para una actividad sexual satisfactoria. Es fundamental tener en cuenta que, dependiendo de la causa, se pueden experimentar erecciones en otros momentos, como al despertarse.
En resumen, la duración de la disfunción eréctil puede ser variable y depende en gran medida de su causa. Sin embargo, con un tratamiento adecuado y modificaciones en el estilo de vida, muchos pueden encontrar mejoría o remisión de los síntomas.