La relación entre los tratamientos contra el cáncer y la disfunción eréctil

El cáncer y sus tratamientos pueden afectar significativamente a la función sexual de una persona, provocando trastornos como la disfunción eréctil (DE). Los tratamientos para el cáncer de próstata, vejiga, colon y recto suelen incluir radiación dirigida a la pelvis, que a veces puede causar problemas de erección. Incluso las intervenciones quirúrgicas para tratar el cáncer de testículos u otros cánceres pélvicos pueden provocar disfunción eréctil. Por lo tanto, es importante ser consciente de que la disfunción eréctil puede ser un efecto secundario no deseado del tratamiento del cáncer.

El impacto de la cirugía pélvica en la función sexual

La cirugía pélvica, utilizada para tratar diversos tipos de cáncer, puede provocar cambios en los nervios y vasos sanguíneos responsables de las erecciones. Estos cambios pueden dificultar que un hombre consiga y mantenga una erección. Las operaciones de cáncer de pene, recto, próstata, testículos y otros cánceres pélvicos, como los de vejiga, colon y recto, pueden afectar a los nervios de tal manera que resulte difícil conseguir y mantener una erección.

Efectos de la cirugía conservadora de nervios en la eyaculación y las erecciones

Incluso la cirugía de preservación de nervios, un procedimiento diseñado para minimizar el daño a los nervios, puede afectar a la función sexual. Este tipo de cirugía puede dañar algunos nervios responsables de la producción del líquido que compone la eyaculación, lo que puede provocar una eyaculación escasa o nula, un trastorno conocido como eyaculación seca.

La radioterapia y sus consecuencias en la función sexual

La radioterapia, sobre todo cuando se administra en la pelvis para tratar cánceres de próstata, vejiga, colon y recto, puede repercutir en las erecciones. Algunos hombres pueden desarrollar disfunción eréctil a los pocos años de someterse a radioterapia externa para el cáncer de próstata. Aunque algunos de estos hombres pueden seguir teniendo erecciones que permitan la penetración, sólo una pequeña parte afirma que sus erecciones son tan buenas como antes del tratamiento.

Terapia hormonal, niveles de testosterona y deseo sexual

La terapia hormonal es otro tratamiento que puede afectar a la función sexual. Puede reducir los niveles de testosterona y disminuir el deseo sexual del hombre. Además, también puede dificultar la consecución o el mantenimiento de una erección. A pesar de estos posibles efectos, la terapia hormonal suele ser necesaria para combatir el cáncer.

Efectos de la quimioterapia en la salud y el deseo sexuales

La quimioterapia no suele causar disfunción eréctil, pero puede afectar a la salud sexual y al deseo en general. A lo largo del tratamiento, es posible que su deseo sexual fluctúe. Esto puede deberse tanto a los efectos físicos del tratamiento como al estrés psicológico de enfrentarse a un diagnóstico de cáncer.

Factores emocionales: Sentimientos depresivos y cáncer

Enfrentarse a un diagnóstico de cáncer también puede provocar sentimientos de depresión, que pueden complicar aún más las cosas al afectar a la sexualidad. Estos factores psicológicos pueden provocar una serie de signos y síntomas, incluida la disfunción eréctil.

Comparación: Cáncer de próstata de bajo riesgo y función eréctil

Por lo general, los hombres diagnosticados de cáncer de próstata de bajo riesgo presentan tasas de función eréctil superiores a la media. Esto se debe a que, en estos casos, suele ser más fácil preservar los nervios durante el tratamiento, lo que minimiza el riesgo de disfunción eréctil.

Comparación: Cáncer de próstata de alto riesgo y función eréctil

Por el contrario, en los hombres con cáncer de próstata de alto riesgo, es más probable que los nervios se vean afectados por el cáncer o dañados durante la intervención quirúrgica. Esto aumenta la probabilidad de experimentar disfunción eréctil como efecto secundario de la enfermedad o de su tratamiento.

Comprender y tratar la disfunción eréctil en pacientes con cáncer implica abordar factores tanto físicos como emocionales.

Si usted o un ser querido se enfrentan a estos retos, recuerde que no está solo. Hay muchos recursos y estrategias de tratamiento disponibles para ayudar a gestionar estas dificultades y mantener la mayor calidad de vida posible.